Registro:
2006/009522/I
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Asociación
Educativa Musicrearte
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“El patrimonio
lúdico gallego. El juego dentro de la oralidad”
Rosa María
Vicente Álvarez
Pedagoga


(Brinquedos: asubío e rascador,
Santa Comba, 2007)
El JUEGO EN LA ORALIDAD
En la actualidad, tenemos la suerte de
vivir un florecimiento del interés por todo lo tradicional en
Galicia, cada vez más valorado, también en el
ámbito pedagógico. Como educadores, formamos parte de ese
debate sobre los documentos que debemos consultar, las fuentes de la
oralidad a escuchar, su búsqueda contextualizada o sobre el
estudio de su aspecto etnomusicológico,…, y esto ocurre
también con la puesta en valor del Juego popular y tradicional.
Asistimos a la publicación de interesantes recursos educativos,
en papel y en los medios audiovisuales: materiales didácticos
que los enseñantes tenemos a nuestro alcance. Pero aún
son minoritarios y de calidad, a veces, dudosa.
Los juegos tradicionales y populares
tienen la particularidad de que, con diversidad de variaciones, los
encontramos esparcidos por el mundo entero. Lo que los hace tener
denominación de origen, particularmente “gallegos”, es
precisamente su oralidad, nuestro modo de jugar y cantar, y esto es lo
que, en nuestra opinión, está en peligro de
extinción.
Nos gustaría resaltar que echamos
en falta trabajos relacionados con el aspecto musical, y queremos
expresar nuestro deseo de que se lleguen a desarrollar estrategias de
recuperación de los juegos a través de su música.


(Cabriolas: Paula e Meli, Santa Comba,
2006)
Cuando hablamos de la oralidad de los
juegos pensamos que debemos trabajar, al menos, en dos líneas de
investigación que tienen que ver específicamente con el
repertorio musical infantil y juvenil a partir de los juegos: Por un
lado, el trabajo relacionado con la divulgación de los recursos
orales de los juegos populares y tradicionales gallegos. Por otro,
debemos analizar los trabajos de investigación ya desarrollados
y que sirven como punto de partida al trabajo anterior y al desarrollo
de otros futuros.
DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA
¿Por qué lo hacemos?
En la actualidad es necesario abordar el
juego desde un punto de vista pedagógico, en espacios concretos
para este fin, pero en ocasiones, es probable que esta necesidad social
de acotar los espacios lúdicos, acabe desvirtuando el propio
hecho de jugar (1),
su modo de ser en las niñas y los niños, y pierda su
capacidad para llamar al juego… En el momento en que lo desarrollamos
con fines diferentes al propio acto de jugar, deja de ser juego y lo
convertimos en una actividad de aula, con objetivos definidos, como por
ejemplo, afianzar un movimiento psicomotriz, desarrollar aspectos de
lógica-matemática o realizar una entonación
correcta de la 3ª menor. Paro Veiga (2) hace una
exposición importante, a este respecto, en su trabajo de
investigación, ofreciendo diferentes posibilidades en que
podemos recuperar el juego, en la escuela, la calle o los parques
públicos.
En el mundo de juego, su
conservación y recuperación, con la intención de
que reinicie su evolución, debe ser cuidadosamente estudiada y
medida, porque, curiosamente, no debe ser cosa de niños. Podemos
y debemos utilizar el juego como un proceso de enseñanza y
aprendizaje dentro de nuestra docencia, pero es nuestra
obligación intentar conservar su naturaleza libre y
espontánea de ser.
Hablar de juego es hablar de
música y oralidad. Entender esto es iniciar un proceso de
reflexión sobre su recogida y su selección en cada
contexto de recuperación… Esta actividad investigadora junto con
la observación diaria de la realidad escolar y extra escolar
del/a niño/a, debe hacernos reflexionar sobre las posibilidades
de divulgación y en consecuencia de sus posibilidades de
recuperación, que cualquier oralidad requiere, con la
intención de que los nuevos individuos vean el juego como algo
que ya no esté en extinción, como algo propio y no como
algo de viejos de antes que los mayores de ahora dicen que es bueno
“aprender”.
¿Por dónde empezamos?
Si hablamos de jugar, entonces no podemos
denominar estos juegos orales como juegos musicales o juegos con
música, ni tan siquiera, juegos musicados. Son simplemente
juegos. Es cierto que, las realidades, en la medida en que necesitamos
analizarlas y comprenderlas, es necesario etiquetarlas, para poder
acotar su estudio, sobre todo, para abordarlas en un trabajo
práctico con fines de recuperación o de enseñanza.
Pero nada más: cuando jugamos, esto es precisamente lo que hay
que hacer: JUGAR.
¿Qué recuperamos?
Cuando hablamos de tradición, en
ocasiones, surge la duda de si es deseable recuperar algo que ya no
está (podemos pensar que, si ya no se utiliza será por
algo… que debió perder su funcionalidad, o que se dieron cambios
en su forma o contexto que hicieron imposible su supervivencia,…).
Igualmente, cuando recuperamos algo pensamos en hacerlo del modo
más verídico, aún siendo conscientes de que esto,
desde el punto de vista sociológico, es imposible… Pues, ni las
personas son las mismas, ni el espacio es el mismo, ni, posiblemente,
la finalidad ya lo sea.
Por ejemplo, en el libro de “Xogos
populares en Pontevedra” de José Casal y Lois, en su estudio
introductorio, Xosé Fuentes Alende comenta que la recogida de
los juegos populares allí presentados está datada entre
los años 1909 y 1911, y que, en 1910 en la descripción
que el autor realiza de la billarda hace una observación de que
este xogo ya “no se utiliza” en el momento de la citada recogida.
Actualmente existe en Galicia la Liga Nacional de Billarda, que va por
su V convocatoria y donde la gente aficionada es cada vez más
(sabemos que fuera de ella también se juega). Por supuesto,
podemos hacer, a esta iniciativa, todas las críticas posibles,
pero consideramos, en principio, que la idea no es tan desafortunada.
Sobre todo, si pensamos que el patrimonio inmaterial está dentro
de cada uno de nosotros, como informantes potenciales y reales.


(Jugando a la
billarda, III Encontro Escolar-Brinquedia,
2007)
En el caso del juego infantil y sus
melodías… Muchas de las que cantamos de niños y
niñas, ya somos incapaces de recordarlas y otras las estamos
aprendiendo y reaprendiendo ahora, de adultos, a través de
informantes anónimas (como madres y abuelas del alumnado en edad
escolar) o de los pocos libros de los que disponemos que contienen
alguna partitura relacionada o un audio, incluso de maestros que tienen
inquietud por enseñar este tipo de contenidos. Existen algunas
investigaciones conservadas y alacenadas en archivos
museológicos, proyectos de investigación universitaria,
asociaciones o fundaciones (3), que ya empezaron a reconocer el valor de
estas manifestaciones orales para la conservación de la oralidad
de Galicia.
¿Cómo lo hacemos?
En primer lugar, desde un punto de vista
pedagógico, consideramos la necesidad de realizar un estudio
sobre la música de los juegos. De esta manera, abordamos un
trabajo de clasificación de los mismos (4) que conocemos
que conservan música, siendo, actualmente, la fuente
básicamente escrita. Somos conscientes de la importancia del
trabajo de campo, de la recogida directa del informante, puerta a
puerta, de la transmisión boca-oreja, y tenemos la
convicción, casi obsesiva, por conocer el contexto “exacto” en
el que se desenvolvieron, en algún momento y espacio
físico concreto de la historia local, determinados juegos o
músicas.
Dicho todo esto, recomendamos empezar a
comprender este universo variadísimo del juego oral, a partir de
lo recogido y conservado en algún tipo de formato, como por
ejemplo, partir del análisis del trabajo exhaustivo y profundo
recopilado en el Cancioneiro Popular Galego
de Dorothe Schubart y Antón Santamarina o en el trabajo musical
que se recoge en Chirlos Mirlos, la Enciclopedia
de Xogos Populares de Antón Cortizas.
Observamos la necesidad de no dejar de
lado trabajos etnomusicológicos de profundidad, que ayuden a
comprender mejor la vida del juego popular y tradicional gallego. No
debemos perder de vista los proyectos encaminados a la enseñanza
de los conceptos musicales a partir de las melodías de la
música popular infantil, que parte del repertorio del
niño y la niña… Suponiendo que, el juego tradicional
aún forma parte de su vida y de su música.
¿Cuándo lo hacemos?
El trabajo de enseñanza y
aprendizaje (5) lo
desarrollamos en tres tiempos, en concordancia con la edad a que,
supuestamente preferirían, los niños y las niñas,
jugar y a la dificultad de las melodías que tengamos a nuestro
alcance.
1º Tiempo de aprendizaje:

Inicialmente, entre edades de 3 y 8
años, más o menos, la propuesta sugiere que se empleen
canciones pertenecientes al folclore popular infantil, del repertorio
de música de los juegos populares y tradicionales. Estamos
hablando de nanas, juegos lingüísticos, juegos de pelota, y
algunas danzas y movimientos de imitación muy sencillos.
2º Tiempo de aprendizaje:

En este segundo momento se incorporan
juegos más propios de edades mayores para niños y
niñas de entre 9 y 12 años, aproximadamente. Los
juegos de palmas, cuerda y goma se presentan como los más
habituales, realizados tanto para por niños como por
niñas, seguidos de danzas de mayor complejidad, imitación
y juegos de corro como As Cunchiñas o Don Pedrón.
3º Tiempo de aprendizaje:

Por último, se incorpora al
repertorio la música popular actual, tanto gallega como
española, haciendo hincapié a las características
del folclore juvenil y de gozo adultos, donde entran la mayoría
de las danzas y bailes de pareja, y la incorporación de
repertorio de la música actual, música folk,
étnico-gallega o tradicional “actual”, mestizajes con otras
culturas, las nuevas letras, por poner algunos ejemplos y alguna
etiqueta que nos ayude a identificar, dentro de lo posible, estas
tendencias populares, y popularizantes también del juego
tradicional.
Debemos recordar que, además de
profundizar en la enseñanza musical del juego, no debemos
descuidar los aspectos concretos del desarrollo del individuo
(físico, intelectual e incluso memorístico). Pero y sobre
todo, como hemos indicado al inicio de este relato, debemos jugar,
haciendo más rico el bagaje de nuestros aprendices de adultos en
este ámbito.
PINCELADAS SOBRE LA ORALIDAD EN EL SIGLO
XXI
Luchar contra el progreso y los gustos
globales de la sociedad es algo absurdo, la recuperación del
juego tradicional no lo es… Y es por ello que debemos procurarlo desde
cada contexto… Y aunque, no sea la más apropiada de las
soluciones, está claro que debemos dejar de pensar en lo popular
como algo poco interesante o “estático” tanto en lo educativo
como en lo social para acotarlo dentro de una tradición viva y
en constante movimiento.
Pensar en el juego tradicional, basado en
la motricidad o la oralidad como algo del pasado, es un error, en la
era de la tecnología. David Rodríguez Martínez,
estudioso del videojuego en el contexto educativo, indica que muchas de
las virtudes del juego popular se conservan en los videojuegos actuales
e incluso parecen imprescindibles para su éxito. Por ejemplo, en
los últimos años, las multinacionales del videojuego se
afanan por conseguir la mayor interacción entre los usuarios de
su juego, a través de la red de Internet. De este modo, nacen
jergas de comunicación y vocabulario específico para el
intercambio de los usuarios de ese juego, se desarrollan comunidades de
jugadores propias en torno a estos juegos (como el juego de rol del
WOW). Pero también, se desarrollan aparatos tecnológicos
para juegos psicomotores, como los desarrollados alrededor de la Wii.
La naturaleza de la oralidad es algo
místico y propio de cada contexto. La misma capacidad que tiene
para inmovilizarlos y mantenernos unidos en nuestras particularidades
locales la tiene para transformarse e incluso desaparecer en la
uniformidad colectiva de modo que lo construído desaparezca. De
ahí que la tradición sea tan delicada y de ahí la
necesidad de mantenerla hablando, pero también cantando.
Lo mismo acontece con las melodías
de los juegos, tan frágiles que la ruptura del tiempo las ha
hecho peligrar e incluso desaparecer. De modo que se hacen
impredecibles, como consecuencia para la conservación y/o
recuperación futura, su empleo artificioso en la actualidad. Es,
de este modo, como asistimos, en las últimas décadas, a
una preocupación por la divulgación del juego casi
frenética, como si fuese a desaparecer del todo, si no
procedemos a extender por la geografía gallega, pero
también en el resto de España, nuestros “juegos de
siempre”, y por cierto que así es…
En la parcela musical este aspecto es
aún más preocupante. En nuestra opinión, no se
trata de recuperar por recuperar… Su complejidad
desde el punto de vista
de la investigación, pero sobre todo, desde el punto de vista de
la recuperación didáctica en el traballo educativo, o de
las posibilidades de bienestar y de calidad social que ofrece el juego,
hacen que nos planteemos de absoluta necesidad, pero con cautela, su
recuperación.
(1) Wunt, Spencer,
Schiller, entre otros autores clásicos.
(2) Veiga, P.
(pp.49-66, 2001)
(3) Arquivo Sonoro de
Galicia (CCG), Museo de Pontevedra, Fundación Barrié de
la Maza, Deputación de Ourense, Asociación dos Gaiteiros
Galegos, Proxecto Ronsel…
(4) Seguimos o
traballo de investigación de Veiga, P., pp.79-80, Ed. Xerais,
2001.
(5) Seguimos o traballo de Vicente Álvarez, R., Ed. Gersam, 2006.