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“El patrimonio lúdico gallego. El juego dentro de la oralidad”
Rosa María Vicente Álvarez
Pedagoga


(Brinquedos: asubío e rascador, Santa Comba, 2007)
El JUEGO EN LA ORALIDAD
En la actualidad, tenemos la suerte de vivir un florecimiento del interés por todo lo tradicional en Galicia, cada vez más valorado, también en el ámbito pedagógico. Como educadores, formamos parte de ese debate sobre los documentos que debemos consultar, las fuentes de la oralidad a escuchar, su búsqueda contextualizada o sobre el estudio de su aspecto etnomusicológico,…, y esto ocurre también con la puesta en valor del Juego popular y tradicional. Asistimos a la publicación de interesantes recursos educativos, en papel y en los medios audiovisuales: materiales didácticos que los enseñantes tenemos a nuestro alcance. Pero aún son minoritarios y de calidad, a veces, dudosa.
Los juegos tradicionales y populares tienen la particularidad de que, con diversidad de variaciones, los encontramos esparcidos por el mundo entero. Lo que los hace tener denominación de origen, particularmente “gallegos”, es precisamente su oralidad, nuestro modo de jugar y cantar, y esto es lo que, en nuestra opinión, está en peligro de extinción.
Nos gustaría resaltar que echamos en falta trabajos relacionados con el aspecto musical, y queremos expresar nuestro deseo de que se lleguen a desarrollar estrategias de recuperación de los juegos a través de su música.


(Cabriolas: Paula e Meli, Santa Comba, 2006)
Cuando hablamos de la oralidad de los juegos pensamos que debemos trabajar, al menos, en dos líneas de investigación que tienen que ver específicamente con el repertorio musical infantil y juvenil a partir de los juegos: Por un lado, el trabajo relacionado con la divulgación de los recursos orales de los juegos populares y tradicionales gallegos. Por otro, debemos analizar los trabajos de investigación ya desarrollados y que sirven como punto de partida al trabajo anterior y al desarrollo de otros futuros.
DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA
¿Por qué lo hacemos?
En la actualidad es necesario abordar el juego desde un punto de vista pedagógico, en espacios concretos para este fin, pero en ocasiones, es probable que esta necesidad social de acotar los espacios lúdicos, acabe desvirtuando el propio hecho de jugar (1), su modo de ser en las niñas y los niños, y pierda su capacidad para llamar al juego… En el momento en que lo desarrollamos con fines diferentes al propio acto de jugar, deja de ser juego y lo convertimos en una actividad de aula, con objetivos definidos, como por ejemplo, afianzar un movimiento psicomotriz, desarrollar aspectos de lógica-matemática o realizar una entonación correcta de la 3ª menor. Paro Veiga (2) hace una exposición importante, a este respecto, en su trabajo de investigación, ofreciendo diferentes posibilidades en que podemos recuperar el juego, en la escuela, la calle o los parques públicos.
En el mundo de juego, su conservación y recuperación, con la intención de que reinicie su evolución, debe ser cuidadosamente estudiada y medida, porque, curiosamente, no debe ser cosa de niños. Podemos y debemos utilizar el juego como un proceso de enseñanza y aprendizaje dentro de nuestra docencia, pero es nuestra obligación intentar conservar su naturaleza libre y espontánea de ser.
Hablar de juego es hablar de música y oralidad. Entender esto es iniciar un proceso de reflexión sobre su recogida y su selección en cada contexto de recuperación… Esta actividad investigadora junto con la observación diaria de la realidad escolar y extra escolar del/a niño/a, debe hacernos reflexionar sobre las posibilidades de divulgación y en consecuencia de sus posibilidades de recuperación, que cualquier oralidad requiere, con la intención de que los nuevos individuos vean el juego como algo que ya no esté en extinción, como algo propio y no como algo de viejos de antes que los mayores de ahora dicen que es bueno “aprender”.
¿Por dónde empezamos?
Si hablamos de jugar, entonces no podemos denominar estos juegos orales como juegos musicales o juegos con música, ni tan siquiera, juegos musicados. Son simplemente juegos. Es cierto que, las realidades, en la medida en que necesitamos analizarlas y comprenderlas, es necesario etiquetarlas, para poder acotar su estudio, sobre todo, para abordarlas en un trabajo práctico con fines de recuperación o de enseñanza. Pero nada más: cuando jugamos, esto es precisamente lo que hay que hacer: JUGAR.
¿Qué recuperamos?
Cuando hablamos de tradición, en ocasiones, surge la duda de si es deseable recuperar algo que ya no está (podemos pensar que, si ya no se utiliza será por algo… que debió perder su funcionalidad, o que se dieron cambios en su forma o contexto que hicieron imposible su supervivencia,…). Igualmente, cuando recuperamos algo pensamos en hacerlo del modo más verídico, aún siendo conscientes de que esto, desde el punto de vista sociológico, es imposible… Pues, ni las personas son las mismas, ni el espacio es el mismo, ni, posiblemente, la finalidad ya lo sea.
Por ejemplo, en el libro de “Xogos populares en Pontevedra” de José Casal y Lois, en su estudio introductorio, Xosé Fuentes Alende comenta que la recogida de los juegos populares allí presentados está datada entre los años 1909 y 1911, y que, en 1910 en la descripción que el autor realiza de la billarda hace una observación de que este xogo ya “no se utiliza” en el momento de la citada recogida. Actualmente existe en Galicia la Liga Nacional de Billarda, que va por su V convocatoria y donde la gente aficionada es cada vez más (sabemos que fuera de ella también se juega). Por supuesto, podemos hacer, a esta iniciativa, todas las críticas posibles, pero consideramos, en principio, que la idea no es tan desafortunada. Sobre todo, si pensamos que el patrimonio inmaterial está dentro de cada uno de nosotros, como informantes potenciales y reales.


(Jugando a la billarda, III Encontro Escolar-Brinquedia, 2007)
En el caso del juego infantil y sus melodías… Muchas de las que cantamos de niños y niñas, ya somos incapaces de recordarlas y otras las estamos aprendiendo y reaprendiendo ahora, de adultos, a través de informantes anónimas (como madres y abuelas del alumnado en edad escolar) o de los pocos libros de los que disponemos que contienen alguna partitura relacionada o un audio, incluso de maestros que tienen inquietud por enseñar este tipo de contenidos. Existen algunas investigaciones conservadas y alacenadas en archivos museológicos, proyectos de investigación universitaria, asociaciones o fundaciones (3), que ya empezaron a reconocer el valor de estas manifestaciones orales para la conservación de la oralidad de Galicia.
¿Cómo lo hacemos?
En primer lugar, desde un punto de vista pedagógico, consideramos la necesidad de realizar un estudio sobre la música de los juegos. De esta manera, abordamos un trabajo de clasificación de los mismos (4) que conocemos que conservan música, siendo, actualmente, la fuente básicamente escrita. Somos conscientes de la importancia del trabajo de campo, de la recogida directa del informante, puerta a puerta, de la transmisión boca-oreja, y tenemos la convicción, casi obsesiva, por conocer el contexto “exacto” en el que se desenvolvieron, en algún momento y espacio físico concreto de la historia local, determinados juegos o músicas.
Dicho todo esto, recomendamos empezar a comprender este universo variadísimo del juego oral, a partir de lo recogido y conservado en algún tipo de formato, como por ejemplo, partir del análisis del trabajo exhaustivo y profundo recopilado en el Cancioneiro Popular Galego de Dorothe Schubart y Antón Santamarina o en el trabajo musical que se recoge en Chirlos Mirlos, la Enciclopedia de Xogos Populares de Antón Cortizas.
Observamos la necesidad de no dejar de lado trabajos etnomusicológicos de profundidad, que ayuden a comprender mejor la vida del juego popular y tradicional gallego. No debemos perder de vista los proyectos encaminados a la enseñanza de los conceptos musicales a partir de las melodías de la música popular infantil, que parte del repertorio del niño y la niña… Suponiendo que, el juego tradicional aún forma parte de su vida y de su música.
¿Cuándo lo hacemos?
El trabajo de enseñanza y aprendizaje (5) lo desarrollamos en tres tiempos, en concordancia con la edad a que, supuestamente preferirían, los niños y las niñas, jugar y a la dificultad de las melodías que tengamos a nuestro alcance.
1º Tiempo de aprendizaje:

Inicialmente, entre edades de 3 y 8 años, más o menos, la propuesta sugiere que se empleen canciones pertenecientes al folclore popular infantil, del repertorio de música de los juegos populares y tradicionales. Estamos hablando de nanas, juegos lingüísticos, juegos de pelota, y algunas danzas y movimientos de imitación muy sencillos.
2º Tiempo de aprendizaje:

En este segundo momento se incorporan juegos más propios de edades mayores para niños y niñas de entre 9 y 12 años, aproximadamente. Los juegos de palmas, cuerda y goma se presentan como los más habituales, realizados tanto para por niños como por niñas, seguidos de danzas de mayor complejidad, imitación y juegos de corro como As Cunchiñas o Don Pedrón.
3º Tiempo de aprendizaje:

Por último, se incorpora al repertorio la música popular actual, tanto gallega como española, haciendo hincapié a las características del folclore juvenil y de gozo adultos, donde entran la mayoría de las danzas y bailes de pareja, y la incorporación de repertorio de la música actual, música folk, étnico-gallega o tradicional “actual”, mestizajes con otras culturas, las nuevas letras, por poner algunos ejemplos y alguna etiqueta que nos ayude a identificar, dentro de lo posible, estas tendencias populares, y popularizantes también del juego tradicional.
Debemos recordar que, además de profundizar en la enseñanza musical del juego, no debemos descuidar los aspectos concretos del desarrollo del individuo (físico, intelectual e incluso memorístico). Pero y sobre todo, como hemos indicado al inicio de este relato, debemos jugar, haciendo más rico el bagaje de nuestros aprendices de adultos en este ámbito.
PINCELADAS SOBRE LA ORALIDAD EN EL SIGLO XXI
Luchar contra el progreso y los gustos globales de la sociedad es algo absurdo, la recuperación del juego tradicional no lo es… Y es por ello que debemos procurarlo desde cada contexto… Y aunque, no sea la más apropiada de las soluciones, está claro que debemos dejar de pensar en lo popular como algo poco interesante o “estático” tanto en lo educativo como en lo social para acotarlo dentro de una tradición viva y en constante movimiento.
Pensar en el juego tradicional, basado en la motricidad o la oralidad como algo del pasado, es un error, en la era de la tecnología. David Rodríguez Martínez, estudioso del videojuego en el contexto educativo, indica que muchas de las virtudes del juego popular se conservan en los videojuegos actuales e incluso parecen imprescindibles para su éxito. Por ejemplo, en los últimos años, las multinacionales del videojuego se afanan por conseguir la mayor interacción entre los usuarios de su juego, a través de la red de Internet. De este modo, nacen jergas de comunicación y vocabulario específico para el intercambio de los usuarios de ese juego, se desarrollan comunidades de jugadores propias en torno a estos juegos (como el juego de rol del WOW). Pero también, se desarrollan aparatos tecnológicos para juegos psicomotores, como los desarrollados alrededor de la Wii.
La naturaleza de la oralidad es algo místico y propio de cada contexto. La misma capacidad que tiene para inmovilizarlos y mantenernos unidos en nuestras particularidades locales la tiene para transformarse e incluso desaparecer en la uniformidad colectiva de modo que lo construído desaparezca. De ahí que la tradición sea tan delicada y de ahí la necesidad de mantenerla hablando, pero también cantando.
Lo mismo acontece con las melodías de los juegos, tan frágiles que la ruptura del tiempo las ha hecho peligrar e incluso desaparecer. De modo que se hacen impredecibles, como consecuencia para la conservación y/o recuperación futura, su empleo artificioso en la actualidad. Es, de este modo, como asistimos, en las últimas décadas, a una preocupación por la divulgación del juego casi frenética, como si fuese a desaparecer del todo, si no procedemos a extender por la geografía gallega, pero también en el resto de España, nuestros “juegos de siempre”, y por cierto que así es…
En la parcela musical este aspecto es aún más preocupante. En nuestra opinión, no se trata de recuperar por recuperar… Su complejidad desde el punto de vista de la investigación, pero sobre todo, desde el punto de vista de la recuperación didáctica en el traballo educativo, o de las posibilidades de bienestar y de calidad social que ofrece el juego, hacen que nos planteemos de absoluta necesidad, pero con cautela, su recuperación.
(1) Wunt, Spencer, Schiller, entre otros autores clásicos.
(2) Veiga, P. (pp.49-66, 2001)
(3) Arquivo Sonoro de Galicia (CCG), Museo de Pontevedra, Fundación Barrié de la Maza, Deputación de Ourense, Asociación dos Gaiteiros Galegos, Proxecto Ronsel…
(4) Seguimos o traballo de investigación de Veiga, P., pp.79-80, Ed. Xerais, 2001.
(5) Seguimos o traballo de Vicente Álvarez, R., Ed. Gersam, 2006.
Asociación Educativa Cultural Musicrearte